Nations Championship 2026 (M)
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Nations Championship 2026 (M)
Rugby · 2026
El 23 de octubre de 2023, World Rugby aprobó lo que llevaba veinte años sin aprobarse: un torneo que obligue al norte y al sur a jugarse algo entre ellos. Doce selecciones, seis de cada hemisferio, cada una contra las seis del otro lado. Tres partidos en la ventana de julio y tres en la de noviembre.
La ventana de noviembre abre el 6 en el Aviva y cierra el 21 con seis partidos a la vez. Después, algo que no se ha hecho nunca: un fin de semana de finales del 27 al 29 en Twickenham, con los seis cruces por orden de clasificación. El primero del norte contra el primero del sur decide el título; el sexto contra el sexto se juega igual.
Italia y Fiyi llegan a noviembre sin haber ganado en julio, y ninguno de los dos se juega menos por eso: su cruce final también existe. No hay partidos muertos porque no hay puestos muertos.
Veinte años de noes y una firma en octubre
El rugby internacional funcionaba con dos calendarios que no se hablaban. El Seis Naciones ocupaba febrero y marzo; el sur jugaba su propio torneo entre agosto y octubre; y los cruces entre hemisferios quedaban para giras y tests de noviembre que no puntuaban para nada. Ganar en Wellington en julio y perder en Dublín en noviembre no cambiaba ninguna clasificación, porque no había ninguna clasificación.
World Rugby aprobó el cambio el 23 de octubre de 2023. La competición se juega en años pares —2026, 2028, 2030— aprovechando las dos ventanas internacionales que ya existían, sin añadir un solo fin de semana al calendario de los jugadores. Ese fue siempre el argumento y también el límite: no había hueco para más.
Debajo hay una segunda división, la World Rugby Nations Cup, con otras doce selecciones: Georgia, Uruguay, Samoa, Tonga, Canadá y Estados Unidos entre ellas. Se juega a la vez que ésta, pero los ascensos y descensos entre las dos no empiezan hasta la tercera edición, en 2030. Hasta entonces, los doce de arriba tienen la plaza garantizada, y eso es lo que más se le ha reprochado al torneo.
Julio dejó dos invictos y un empate a cuatro
La ventana de julio se jugó entera en el sur, con los seis anfitriones recibiendo. Sudáfrica ganó sus tres —45-21 a Inglaterra, 42-28 a Escocia y 43-0 a Gales, el único partido del torneo que acabó en cero— y Nueva Zelanda hizo lo mismo, aunque el primero se le atragantó: 34-32 a Francia en dos puntos. Los dos llegan a noviembre sin derrotas y con la mejor diferencia de sus pools.
El norte salió mucho más apretado. Inglaterra, Francia, Escocia e Irlanda ganaron dos y perdieron una cada una, y la diferencia de puntos las separa por un margen fino: Inglaterra encabeza gracias al 73-8 de Suva, la mayor goleada de las tres jornadas, y Francia le sigue tras ganar 26-42 en Australia. Escocia se llevó un 38-47 en Buenos Aires; Irlanda ganó en Australia por 31-33 y cayó 40-21 en Nueva Zelanda.
Abajo, Italia y Fiyi acabaron con tres derrotas. Los italianos encajaron 57-10 en Australia y los fiyianos perdieron los tres en casa. El orden real lo fijan los puntos de bonificación, así que a noviembre nadie llega con nada cerrado.
Seis partidos, tres en casa y tres fuera
Cada selección juega seis partidos y ni uno contra su propio hemisferio: los seis rivales salen del otro pool, tres en casa y tres fuera. Julio se juega en el sur y noviembre en el norte, de modo que la Inglaterra que perdió en Ciudad del Cabo recibe a Australia en Twickenham, y el Gales que cayó 43-0 espera a Australia en el Principality.
La puntuación es la de World Rugby de siempre: cuatro puntos por victoria, dos por empate, ninguno por derrota, más un punto de bonificación por marcar cuatro ensayos o más y otro por perder por menos de ocho. Con solo seis partidos, un bonus defensivo en Pretoria puede valer tanto como una victoria en Roma.
De ahí salen dos clasificaciones, una por hemisferio, y de ellas los seis emparejamientos del fin de semana final: primero contra primero, segundo contra segundo, y así hasta el sexto. Es la parte que cambia cómo se juega noviembre. Acabar cuarto en vez de quinto no es una diferencia contable: decide contra quién juegas el último partido del año, y eso vale igual en la pelea por el título que en la pelea por no ser el último.
Seis finales en tres días y un solo estadio
Del 27 al 29 de noviembre, Twickenham acoge los seis cruces seguidos. No es una final con teloneros: son seis partidos de la misma categoría repartidos en tres días, dos por jornada, y el estadio no cambia entre ellos. Nunca se había montado algo así en el rugby de selecciones.
El orden ya está fijado aunque los nombres no. El viernes 27 se juegan el cruce de los sextos y el de los terceros; el sábado 28, el de los quintos y el de los segundos; y el domingo 29, el de los cuartos y, para cerrar, el del primero del norte contra el primero del sur. Ese es el que reparte el título.
La elección de sede tiene su ironía: Inglaterra juega en Twickenham la tercera jornada de noviembre contra Nueva Zelanda, y si termina primera del norte volvería a ese mismo campo dos fines de semana después. Para el resto, la final de su puesto se juega a 500 o 20.000 kilómetros de casa, que es exactamente el precio de un torneo que se inventó para que el norte y el sur dejaran de jugar solo entre los suyos.
Equipos (12)
Argentina
Australia
Escocia
Fiyi
Francia
Gales
Inglaterra
Irlanda
Italia
Japón
Nueva Zelanda
Sudáfrica